Me desperté pensando que no iba a aguantar a nadie. Era domingo, cabalgando
sobre el mediodía y me sentía cansado. Las sienes me palpitaban y no podía abrir
bien del todo los ojos. Me costó un poco más de lo normal levantarme de la cama
y, al llegar al lavabo, pensé que podía tomarme un rato pensando en qué iba a
gastar mi tiempo. Dado que era domingo, y no me apetecía aguantar a nadie, la
cosa estaba clara, el plan era el aburrimiento. De esa forma, y pensando en que
me iba a aburrir, comencé a desvestirme y a pensar a qué sitios podía ir a
aburrirme. Me metí en la ducha y estuve largo rato debajo del agua, hasta que
una voz femenina y chillona recriminó el alocado uso del agua que se hacía en
casa. Me vestí y salí a dar una vuelta por el parque. No llamé a nadie, y nadie
me llamó.
Como no me apetecía estar en copañía, empecé a pensar para mis
adentros que podía irme al pequeño parque del pueblo, a ver cómo
juegan los viejos a la petanca...No me gusta la petanca y no me gusta verles
jugar, pero en mi aburrimiento voluntario, decidí observarles un rato. Yo ni
siquiera prestaba mucha atención...lo cierto es que en muchas ocasiones me
descubría a mí mismo pensando bueno, te puedes pasar aquí un ratillo, viendo
la petanca, y de paso, te encuentras a tí mismo. El caso es que pensando
pensando, hasta los huevos que acabé de la petanca y hube de abandonar el barco
de los petanqueros. La tarde fue avanzando y como cayó el frío asturiano, decidí
ir al chigre a ver a los mismos crápulas de siempre...Esperaba que mis amigos no
estuvieran dentro, no quería hablar ni que me preguntaran cómo había pasado el
final de la noche...Ese día me lo había cogido yo para mí, para estar conmigo
mismo y aburrirme...
Lo cierto es que ese día no quería sidra. Tenía el
estómago revuelto y algo de cagalera así que una "clara" y una revista fueron más
que dignos acompañantes...De fondo el fútbol, cuyo ronroneo se fue apagando
mientras observaba un artículo en la "Muy interesante"...Mientras leía cosas de
planetas y universos, me asaltó la sensación de que me apetecía leer algo de
ciencia ficción...pero no a Harry Potter...No, no, algo más complicado, algo que
me tenga mucho tiempo entretenido...Qué narices me dije a mí mismo.
Debería leer más, que ahora leo poco. En fin, seguí a lo mío con la
revista cada vez con menos interés y ví como la clara me había durado menos de
lo esperado. Miré a mi alrededor como buscando a alguien que en realidad no
quería ver y me cercioré de que el cielo estaba despejado...Encendí otro
cigarrillo (el número un millón) y me recosté en mi asiento...El ambiente era
denso por el humo de los puros y del tabaco...Y ese domingo, el humo, me
molestaba. Yo estaba fumando, pero no quería que fumaran a mi lado...Pero luego
pensé que ya había estado aburriendome sólo en el parque y, si había decidido ir
a aburrirme al bar, debería aceptar que fumaran a mi alrededor, igual que yo le
estaba echando el humo de mi cigarro a un vejete en la calvorota.
El
árbitro pitó el final del partido, el voceras del bar apagó en el cenicero su
Farias recién fumado, y el de más allá apuró el culo de su Cubalibre. Yo volví
en mí mismo preguntándome en qué narices había estado pensando (¡Cómo me había
aburrido!).
Miré el reloj sorprendido...Había pasado casi toda la
tarde...cuando éramos más pequeños el tiempo no iba tan rápido, nos dejaba que
nos detuviéramos para fijarnos en cada detalle e ir aprendiendo...pero ahora nos
deja menos tiempo, y las enseñanzas son cada vez más dificiles...En fin, al
menos no había gastado mucho dinero, que falta me hacía...Justo cuando me
preparaba para irme a mi casa calentito después de aburrirme toda la tarde, uno
de mis amigos aparece por la puerta del bar-chigre. Iba acompañado de otros dos
que conozco bien pero no son mis amigos. Con un gesto de cabeza me identificó y
advirtió mi aburrimiento...Donde vas?, me preguntó mientras me veía
salir por la puerta.
- A tomar por culo - le dije.
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